La eliminación de la Selección Sub-17 de Guatemala del sueño mundialista en el Campeonato clasificatorio de Concacafdejó heridas abierta, pero también encendió una nueva esperanza.

Entre la frustración y el orgullo, un nombre emergió con fuerza: Patrick Arana, el talento de 16 años que cautivó con su creatividad, carácter y el peso del dorsal 10.
Su impacto fue inmediato. Velocidad mental, técnica limpia y personalidad para aparecer en los momentos clave. Incluso marcó el empate parcial ante Haití que, por minutos, ponía a Guatemala en la Copa Mundial Sub-17. La ilusión duró poco, pero el mensaje quedó claro: hay futuro.

Sin embargo, el brillo de Arana viene acompañado de una advertencia. Nació en Canadá, donde vive y se forma en la academia del CF Montréal, institución que compite en la Major League Soccer. Por reglamento de la FIFA, su futuro internacional aún no está definido… y las juveniles canadienses ya podrían estar observando.
Desde la FEDEFUT reaccionaron a tiempo al convocarlo, pero la presión crece. La afición y la prensa piden que Luis Fernando Tena siga de cerca su evolución antes de que el talento cambie de bandera.

El respaldo no ha faltado. Olger Escobar, otro legionario en ascenso, le envió un mensaje de aliento antes del duelo decisivo. Un gesto que refleja lo que Arana ya representa: presente competitivo y promesa real.
El equipo dirigido por Willy Olivera quedó a un paso del Mundial… pero la verdadera batalla podría estar apenas comenzando. Guatemala no quiere perder a su próxima joya.








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