El Gillette Stadium de Foxborough será el epicentro de un choque que trasciende cualquier etiqueta de “amistoso”. este jueves 26 de marzo a las 4pm hora del este.

Brasil y Francia vuelven a mirarse a los ojos 26 años después de aquella final de 1998, esta vez en suelo estadounidense, en un duelo que reúne a algunas de las mayores estrellas del planeta: Vinícius y Raphinha frente a Mbappé y Dembélé. Un ensayo de lujo a solo dos meses del Mundial.

Para Carlo Ancelotti, este encuentro es mucho más que una prueba. Es su examen mayor desde que asumió el mando de la Canarinha, en medio de una afición que aún duda si su selección puede volver a levantar un trofeo que se les resiste desde 2002.

El italiano llega condicionado por bajas sensibles: Alisson, Gabriel Magalhães, Alex Sandro y Marquinhos no estarán. Aun así, recupera a Casemiro, clave para sostener un once que apuesta por la artillería pura: Vini Jr., Raphinha y Matheus Cunha como piezas casi fijas.
Francia aterriza en Boston con la autoridad de un campeón. Deschamps presenta un plantel más consolidado y explosivo, encabezado por Mbappé —aunque aún con dudas físicas— y un Dembélé en estado de gracia con el PSG. A ellos se suma el fenómeno Michael Olise, sensación del Bayern, y una banca repleta de dinamita: Doué, Kolo Muani, Thuram y Ekitike, quien definió el choque como “el partido de los sueños”.
El clima está servido. Una constelación de estrellas, dos gigantes en reconstrucción y un estadio estadounidense listo para un espectáculo que huele a Mundial. Brasil–Francia: un duelo que nadie quiere perderse.








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