Francia encendió las alarmas y las ilusiones tras derrotar 2-1 a Brasil en un amistoso de alto voltaje en Foxborough, un choque que dejó sensaciones de Copa del Mundo y un mensaje contundente: Les Bleus llegan con hambre y sin miedo.

El partido tomó rumbo francés temprano. Kylian Mbappé abrió el marcador con pura clase: un control orientado, un globo perfecto sobre Ederson y la firma de un jugador que vive para las grandes noches. El pase filtrado de Ousmane Dembélé fue una obra de precisión que desarmó a la defensa brasileña en un suspiro.
La historia parecía complicarse para Francia cuando Dayot Upamecano vio la roja por derribar a Wesley França, pero el equipo de Didier Deschamps respondió con carácter. Con un hombre menos, Hugo Ekitike aprovechó un error de Ederson y empujó el 2-0 que silenció al público y reafirmó su crecimiento como figura emergente.

Brasil no se rindió. Gleison Bremer, oportuno y agresivo, descontó empujando un centro de Luiz Henrique para anotar su primer gol con la Verdeamarela. El tanto reavivó el partido, pero no alcanzó para frenar la determinación francesa.
Fue un amistoso, sí. Pero de amistoso tuvo poco. Ritmo de Mundial, orgullo herido y dos gigantes midiéndose sin reservas. Francia se lleva más que un triunfo: se lleva confianza. Brasil, en cambio, se va con preguntas que deberá responder antes de que ruede el balón en 2026.








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