Italia volvió a despertar entre lamentos.

La Azzurra, cuatro veces campeona del mundo, quedó nuevamente fuera de un Mundial y las voces más respetadas del futbol italiano levantaron un grito que mezcla frustración, dolor y vergüenza. Fabio Capello, uno de los entrenadores más influyentes de la era moderna, calificó la eliminación rumbo a Estados Unidos, Canadá y México 2026 como “una auténtica vergüenza”, un golpe que —dijo— revela el profundo deterioro del futbol italiano.

Capello confesó al diario Marca que no pudo dormir tras la derrota en penaltis ante Bosnia, una caída que prolonga a 16 años la ausencia de Italia en la mayor cita del futbol. Desde 2014 no pisa un Mundial, y no supera una fase de grupos desde aquella gloriosa coronación de 2006. “Estamos hablando de una selección tetracampeona… esto es una tragedia deportiva”, lamentó, apuntando directamente al inmovilismo institucional y a los problemas estructurales que, en su opinión, nadie ha querido enfrentar.

A sus críticas se sumó Franco Baresi, leyenda del Milan y símbolo eterno de la selección. Para él, el problema es colectivo: “Todo el futbol italiano debe entonar un mea culpa”. El excapitán defendió a Gennaro Gattuso, asegurando que es “el menos responsable” del desastre. Resaltó que el técnico trabajó con entrega en un contexto adverso y con muy poco tiempo para reconstruir un equipo desorientado, sin identidad y con una generación que no ha visto a Italia en un Mundial.

La eliminación deja una herida profunda y una pregunta inevitable: ¿cuánto más tardará Italia en volver a ser Italia? En un país donde el futbol es parte del alma, el golpe no es solo deportivo: es un recordatorio de que el gigante, por ahora, sigue dormido.








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