La presión aumenta para Comunicaciones FC. El conjunto albo no logró imponer condiciones en el estadio Cementos Progreso y ahora deberá jugarse la vida en Quetzaltenango si quiere alcanzar la final del Torneo Clausura 2026 y asegurar su boleto a la próxima Copa Centroamericana de Concacaf.

En una semifinal cargada de tensión y estrategia, Xelajú MC salió fortalecido tras resistir en territorio capitalino y mantener viva una serie que promete definirse al límite en el Mario Camposeco. El duelo representó la novena semifinal entre ambos clubes en la era de torneos cortos, una rivalidad histórica que volvió a paralizar al fútbol guatemalteco.
Desde el pitazo inicial, el partido se disputó con intensidad táctica y mucha precaución. Ninguno de los dos equipos quiso arriesgar más de la cuenta y el encuentro se convirtió en una batalla cerrada en el mediocampo, con pocas oportunidades claras frente a los arcos defendidos por Fredy Pérez y Estuardo Chang, este último asumiendo la responsabilidad en Xelajú ante las lesiones de Rubén Darío Silva y Nery Lobos.

La jugada más polémica llegó al minuto 23, cuando Jesús López perdió el control en un forcejeo con Stheven Robles y lanzó un codazo que encendió los reclamos de Comunicaciones. El árbitro decidió mostrar únicamente tarjeta amarilla, aunque la acción dejó dudas y pudo cambiar el rumbo del encuentro.

Con el paso de los minutos, Xelajú ganó confianza y cerró la primera mitad dominando la posesión del balón con un 60%, además de mantener su portería intacta. El “Superchivo” supo manejar el ritmo del compromiso y dejó claro que llega con ventaja anímica para definir la clasificación en casa.
Ahora, Comunicaciones está obligado a responder en una de las plazas más complicadas del país si quiere evitar un nuevo golpe en semifinales y mantenerse con vida en la lucha por el título y el escenario internacional.








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