La Selección Nacional de Guatemala volvió a sufrir un duro golpe en su preparación internacional. Este domingo, la Azul y Blanco cayó por 3-0 ante Ecuador en el ScottsMiracle-Gro Field de Columbus, Ohio, en un partido donde la diferencia de jerarquía entre ambos equipos quedó reflejada en el marcador y, sobre todo, en el desarrollo del juego.

El equipo dirigido por Luis Fernando Tena llegaba con la misión de mostrar una mejor versión tras la derrota frente a República Checa. Sin embargo, la historia volvió a repetirse. Ecuador dominó el encuentro desde los primeros minutos, controló la posesión, generó las ocasiones más claras y nunca permitió que Guatemala encontrara comodidad sobre el terreno de juego.

La apertura del marcador llegó al minuto 19. Jordy Caicedo transformó en gol un penal señalado por el árbitro mexicano Marco “El Gato” Ortiz, en una decisión que provocó reclamos por parte de los jugadores chapines. A partir de ese momento, la Tri manejó el partido con autoridad y mantuvo bajo constante presión a la defensa guatemalteca.

Aunque la Azul y Blanco mostró momentos de entrega y sacrificio, la diferencia de nivel terminó inclinando definitivamente la balanza en la recta final. Al minuto 73, Nilson Angulo apareció dentro del área para definir un centro preciso de Ángelo Preciado y ampliar la ventaja. Apenas seis minutos después, Pervis Estupiñán aprovechó un rebote concedido por Nicholas Hagen para sellar el contundente 3-0.

Para Ecuador, el resultado representa una inyección de confianza antes de su debut en la Copa Mundial de la FIFA 2026 frente a Costa de Marfil. La Tri mostró solidez, orden y profundidad ofensiva, confirmando que llega en buena forma al torneo más importante del planeta.

En contraste, Guatemala sigue inmersa en una preocupante dinámica negativa. En lo que va de 2026, la selección acumula cuatro derrotas consecutivas: 1-0 ante Canadá, 7-0 frente a Argelia, 3-1 contra República Checa y 3-0 ante Ecuador. El balance es alarmante: 14 goles recibidos y apenas uno anotado.
La afición chapina, que una vez más acompañó al equipo con pasión en territorio estadounidense, abandonó el estadio con evidente decepción y preocupación.

Más allá de los resultados, las dificultades para competir ante selecciones de primer nivel siguen dejando interrogantes sobre el rumbo del proyecto y el futuro inmediato de una selección que busca reencontrarse con la ilusión de su gente.








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