Lionel Messi volvió a desafiar la historia. El capitán argentino se convirtió este lunes en el máximo goleador de todos los tiempos en la Copa Mundial de la FIFA, al marcar los goles 17 y 18 de su carrera mundialista durante la victoria 2-0 sobre Austria, resultado que aseguró la clasificación de la Albiceleste a la fase de eliminación directa del Mundial 2026.

El Estadio de Dallas comenzó con un inesperado tropiezo. Apenas al minuto nueve, Messi tuvo la oportunidad de romper el récord desde el punto penal, pero su disparo se marchó desviado, convirtiéndose en el primer penal que falla en esta edición del torneo. Sin embargo, el astro argentino volvió a demostrar que los grandes futbolistas siempre encuentran la manera de levantarse.

Al minuto 37, Thiago Almada dejó pasar inteligentemente un servicio de Facundo Medina y Messi definió con su habitual precisión de zurda para superar el registro del alemán Miroslav Klose, quien había establecido la marca de 16 goles entre los Mundiales de 2002 y 2014.

Cuando el encuentro agonizaba, el capitán selló su noche histórica. Tras un primer remate rechazado por el arquero Alexander Schlager, Messi aprovechó el rebote y envió el balón entre varias piernas para firmar su gol número 18 en Copas del Mundo, ampliando un récord que ya le pertenece en solitario.

La actuación del campeón del mundo desató la euforia en un Estadio de Dallas prácticamente teñido de celeste y blanco. Miles de aficionados con la icónica camiseta número 10 convirtieron el escenario texano en una extensión de Buenos Aires, celebrando otra función inolvidable del jugador que sigue ampliando su legado.

Con dos victorias en dos partidos, Argentina confirmó su boleto a los octavos de final y volvió a demostrar que, mientras Messi siga sobre el césped, cualquier récord está en riesgo de ser superado.








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