No hay margen para el error. Este viernes, la Selección Nacional saldrá al Estadio Cementos Progreso con un solo objetivo: ganar. Y lo hará frente a una afición que promete teñir de azul y blanco cada rincón del coloso capitalino. Guatemala se juega más que tres puntos: se juega el orgullo, la esperanza y el sueño de seguir en carrera rumbo al Mundial.

Todos lo tienen claro: este duelo ante República Dominicana es una final. Cada jugador lo siente, lo respira y lo asume con el compromiso de quienes saben lo que está en juego. No hay excusas, ni pretextos. Solo cabe la victoria.
“Lo jugaremos como una final”, afirman desde el campamento chapín. “Nos estamos preparando de una gran forma para lograr el resultado que queremos: ganar. Este partido es con nuestra gente y será especial”.
La ilusión está en el aire. El estadio estará lleno. Las gargantas listas para gritar. Y los corazones, preparados para latir más fuerte. Guatemala quiere escribir una nueva página en su historia y este viernes puede ser el primer paso.
La Selección Nacional llega con una base sólida, jugadores que se conocen y un estilo de juego claro bajo el mando de Luis Fernando Tena. El grupo está unido y mentalizado: el boleto a la siguiente fase no se consigue con palabras, se gana con entrega y con goles.

Ya no hay selecciones pequeñas, y lo saben. Por eso, la preparación ha sido intensa. Porque este viernes se juega más que un partido… se juega la ilusión de todo un país.








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