Una final de Copa del Rey está en juego.

También el sueño del triplete, el FC Barcelona necesita una remontada épica ante el Atlético de Madrid para borrar el 4-0 sufrido en la ida y transformar el Camp Nou en escenario de otra noche inolvidable.
La herida del Metropolitano aún sangra, pero en el vestuario azulgrana se respira conjura. No sería la primera vez que el Barça desafía lo imposible: la memoria colectiva recuerda el 6-1 al Paris Saint-Germain en 2017, tras caer 4-0 en París. Aquella gesta alimenta hoy la fe de una afición que cree en la mística europea trasladada a la Copa.
El premio es mayúsculo: la final del 18 de abril en Sevilla ante el vencedor del derbi vasco entre Real Sociedad y Athletic Club, con ventaja 1-0 . Para el Atlético, además, hay cuentas pendientes: la eliminación del año pasado ante el mismo rival aún duele.
El desafío culé será sin piezas clave. Robert Lewandowski, baja por fractura en la órbita del ojo izquierdo, Frenkie de Jong y Eric García no estarán. Hansi Flick apostaría por juventud y vértigo con Lamine, Pedri y Raphinha como estandartes.
Del otro lado, Diego Simeone confía en el liderazgo de Griezmann y la intensidad rojiblanca para resistir la tormenta.








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