Lo que parecía una noche de fiesta terminó convertido en pesadilla.

Inter Miami dejó escapar una ventaja de 3-0 y cayó 3-4 frente a Orlando City en el NU Stadium, profundizando su crisis en casa y sembrando nuevas dudas alrededor de un proyecto que todavía no logra despegar en su nueva fortaleza.

Con Lionel Messi como líder absoluto, el equipo rosa dominó gran parte del primer tiempo con autoridad. El argentino manejó los tiempos del partido, generó peligro constante y fue protagonista en ataque con gol y asistencia. Todo indicaba una victoria cómoda para los locales, que jugaban con intensidad, precisión y una conexión ofensiva que entusiasmaba a la grada.

Sin embargo, el descuento de Martín Ojeda al minuto 39 cambió por completo el rumbo del encuentro. A partir de ahí, Inter Miami perdió estabilidad emocional y comenzó a mostrar grietas defensivas que Orlando no tardó en explotar.

En la segunda mitad, Messi volvió a aparecer con un doblete —incluyendo un penalti al 78’— para mantener viva la ilusión. Pero ni siquiera una actuación estelar del campeón del mundo bastó para sostener al equipo. Orlando City respondió con carácter, aprovechó cada espacio y castigó cada error de una defensa desordenada.
Cuando el empate parecía sellado, llegó el golpe final. En tiempo añadido, Tyrese Spicer firmó el 4-3 al minuto 93 y silenció por completo el estadio.

El resultado deja una herida profunda para Inter Miami, que sigue sin ganar en el NU Stadium tras cuatro partidos: tres empates y ahora una dolorosa derrota. Lo que debía convertirse en un fortín empieza a transformarse en un escenario de incertidumbre.








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